TOP OF POP AND ROCK AND: Mis portadas favoritas

febrero 8, 2008 at 12:04 am (Top of Pop and Rock and..)

Y digo mis porque si en la música los gustos pueden diferir creo que esto es aún más en la gráfica de los discos. Cierto, radiopostal, pareciera que ahora las portadas no importan tanto –sobre todo porque la mayoría de la música que consumes es bajada de internet, pillo- pero una buena tapa puede decir casi tanto como las canciones que contiene. Aquí las que me siguen asombrando.

 Puesto 5: The Beatles – Abbey Road

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 Mucho se dice sobre  la portada del Sargento Pimienta, de hecho gran parte de la prensa especializada la considera la mejor de la historia pero a mi gusto la de Abbey Road es indiscutiblemente lo mejor que gráficamente nos dejaron los Fab Tour, lejos del excesivo colorido del Sgt Pepper, esta portada es simple. Cuatro tipos que se despedían como banda, caminando por la calle donde grabaron gran parte de su obra. Como dato curioso, los pastrulos que afirman que Paul McCartney murió cuando la banda se iniciaba y que fue reemplazado en secreto para no perder fans dicen que una de las pistas que dejaron los otros fue poner al “Paul” de la portada sin zapatos. AHH no te habías dado cuenta.

Puesto 4: Ramones – Ramones

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Sucia la pared. Desaliñados y decadentes, los Ramones apoyados en ella con pinta de no tener qué perder. Eternizados desde el instante mismo de la fotografía. Chaquetas de cuero y jeans roídos, inmunes al tiempo y los nuevos estilos. El punk capturado en una imagen.

 Puesto 3: Bob Dylan – The freewheeling Bob Dylan

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 Para su segundo álbum (lanzado en 1963) el genio norteamericano posó junto a su novia de entonces –y gran musa de aquellos años- Suze Rotolo caminando por las calles de Nueva York. La cara ingenua y esperanzada de un artista que pronto se convertiría en artista de culto.

Puesto 2: Rolling Stones – Live Licks

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A lo largo de su extensa carrera, los Stones han sabido reflejar en sus portadas lo provocador de su sonido. Entre las mejores, figura la que diseñó Andy Warhol para el disco Sticky Fingers. A pesar de eso nadie esperaba que a sus sesenta y tantos años fuesen capaces de volver a ganarse la censura con la portada de su disco en vivo Live Licks del 2004. Una mujer vestida tan solo con una tanga de cuero montada en la clásica lengua de la banda.  Si consiguen el dvd de esa gira podrán ver el video de donde sacaron la imagen. Viejos pero peligrosos. Puesto 1: The Clash – London Calling

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 No hay mucho que decir. El mejor retrato de la fuerza con la que los liderados por Joe Strummer asumían su rol en el mundo. Y es que The Clash no fue solo una gran banda de rock –que nació con el punk y creció con los ritmos que recogieron del tercer mundo y los barrios bajos de Norteamérica- fue también una postura frente a la situación política y cultural de aquellos años. La guitarra a punto de reventar contra el suelo como metáfora de la rabia con la que los inglesen tocaban sus canciones. Si el objetivo de una portada es trasmitir con una imagen aquello que los músicos dicen en sus canciones, ninguna funciona mejor.

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Un disco Macanudo: Guns N´ Roses –Lies (1988)

febrero 7, 2008 at 11:51 pm (Un disco Macanudo)

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Es de esas bandas que tiene fanáticos y detractores, con nada o muy poco al medio. Los Guns n´ Roses aparecieron como una patada en los huevos al excesivo maquillaje del rock de fines de los ochenta. Claro, radiopostales, ya para el fin de esa década tan muchas bandas daban vueltas de tuerca al rock de cabelleras con gomina y pantalones pegados, pero pocas como las de Axl Rose en cuanto a retornar a las raíces salvajes, rudas y peligrosas del rock and roll.

Lamentablemente no pasaron muchos años antes que la banda cayera en la grandilocuencia avalada por el impactacte Appetite for Destructtion  y el billete y fama que la placa les supuso. Se embarcaron entonces en la concepción del Use you ilusión (I y II) un díptico que si bien contenía buenas canciones dejaba escapar lo sensual y filoso de su primera placa. Pasaron como tantos del “lo mejor donde menos lo esperabas” al “mucha esperanza para nada” llevando la agonía hasta el mil veces prolongado Chinese  Democracy. (el disco más esperado de la historia… ya pasó la década)

Sin embargo hubo una placa ignorada por la mayoría que, a juicio de este su radiopostal amigo, es una joya del rock and roll con tufo a cerveza, cigarros y noches de placer. Lies contiene apenas ocho canciones. La mitad provenientes de conciertos donde uno puede sentir lo que dijo de la banda el guitarrista de Aerosmith, Joe Perry “la gente los miraba, especialmente a Axl como recién salido de una jaula”. Trozos de hard rock setentero, riffs contundentes y hasta cierto aire (sucio) al punk más visceral hacen de esta mitad del álbum una de las mejores grabaciones en vivo que he escuchado.

Las cuatro canciones restantes son a guitarra pelada aunque igual de rotundas, con un Axl luciendo el mejor estado de su voz y a la banda tocando bien aceitada como piezas de una contundente maquinaria de hacer rock. Incluso en la balada Patiente y sobre todo en Youre Crazy uno puede sentir la adrenalina de estar frente a un gran grupo de rock and roll, sin trucos nuevos ni pretensiones estilísticas. Solo el olor a bar de mala muerte y la ciudad como una navaja entre guitarras estridentes y una voz que grita como si cada surco fuese el último. Así que en vez de esperar el retorno imposible de un Axl que no volverá a ser el mismo, bájate este disco y ponlo a todo volumen como un acto de auténtica rebeldía rockera… hasta que tu mamá te mande a callar.

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Bajo presupuesto, chico, bajo presupuesto

febrero 7, 2008 at 11:39 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Si un día, radiopostal, un señor en la calle te para y pregunta por un video maestro hecho con poco dinero, ponle este. Indy rock, pop perezoso, Pavement. Aunque no soy gran fanático de la banda, el disco de donde proviene esta canción (Crooked rain, crooked rain) sigue siendo de mis favoritos para escuchar tirado en la cama, retozando en la más prístina flojera.

 

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De esas cosas buenas que tiene una canción

febrero 7, 2008 at 11:37 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Cuatro idiotas y una dama, dando vueltas por la ciudad. La alegría de un reencuentro veraniego. Risas, las bromas más estúpidas que en boca de los idiotas y la dama suenan a filosofía de puerto. De pronto una canción, sin pedir permiso, una canción suave entre una seguidilla  de cumbias y salsas se cola, faltosa, como invitada que nadie llamó. Pero que nadie bota. Y todo es silencio, cada quien con su propia historia y mirando por las ventas del auto viejo inundado ahora de una melancolía inesperada. De esas cosas buenas que tiene una canción. Suspenderte de todo para hacerla tuya.

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El regreso de los malditos

octubre 9, 2007 at 1:43 am (Yo tambien se jugarme la boca)

La vuelta a los escenarios de Soda Stereo ha opacado en los medios el retorno de otra gran banda que también se reúne diez años después y por los mismos insanos motivos que los argentinos: Money, that’s all i want!

Héroes del Silencio ha vuelto con todos los excesos y demonios de una banda a la que se le puede rotular sin roche el cartel de “maldita”. Oscuros y controversiales estuvieron durante una década en boca y oídos de toda España y gran parte de Latinoamérica, tanto por sus contundentes producciones como por su arrogancia dentro y fuera de un escenario. Desde su primer disco El Mar no Cesa, publicado en 1988 –y con claras influencias de The Cure y otras bandas similares- quedaba claro que lo suyo no era para complacer a nadie. Sus canciones eran el grito inconforme de cuatro jóvenes sin muchas ganas de caerle bien a la gente. Sus letras, más que introvertidas confesiones, eran como provocadoras cachetadas saliendo por los parlantes directo al rostro de los fanáticos, que hallaban en Bunbury y compañía un tótem donde exorcizar sus propios demonios.

Al mencionado debut se le suman tres producciones más: Senderos de traición (1990), El espíritu del vino (1993) y Avalancha (1995) en las cuales pasaron de un sonido Dark inicial a surcos más agresivos siempre con la voz de Bunbury rugiendo furiosa las contradicciones de su alma.

Para cuando se separaron en el 96 la relación entre los integrantes era poco menos que un desastre (si no solían tolerar mucho a la gente y a la prensa eran mucho menos condescendientes con sus propios egos) A partir de ahí solo Enrique Bunbury siguió una carrera exitosa a base de mezclar ritmos de distintas latitudes con su particular forma de ver el rock and roll.

Pero el dinero lo puede todo y, teniendo como excusa el décimo aniversario de su separación,  Héroes del Silencio vuelve al ruedo para dar una lección de actitud ante tantos chiquillos jugando a misteriosos por simplemente llevar rimel en los ojos. Y aunque ¡Oh, novedad! su gira de retorno no llegará a tierras peruanas -mientras que en países como México vienen de actuar dos noches seguidas ante 60 mil personas- el regreso de los malditos supone una buena excusa para (re)descubrir esos álbumes llenos de inconformismo, ansiedad y desesperanza. Anímate, radiopostal, a conocer el lado oscuro de la madre patria.

 

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7 reasons to hate you: Maná

octubre 8, 2007 at 8:42 pm (7 reasons to hate you)

El siete es un número mágico ¿o era el cinco? En fin, siempre pendiente de dar nuevos y deliciosos contenidos éste, tu radiopostal amigo, te ofrece al primer invitado (víctima) de una sección hecha para descargar bilis a mansalva. Con ustedes el grupo Maná. ¡Órale!

 

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 Reason 1: La extensa y espesa cabellera de su vocalista Fher. Cual selva negra, esta maraña hace que sea insoportable no sólo oírlos sino también verlos.  

Reason 2: Tras un buen comienzo con refrescantes discos como ¿Dónde jugarán los niños? Los mexicanos no hicieron otra cosa que grabar las mismas canciones nomás que con distintas letras, buey!

Reason 3: El insoportable baterista y sus malabares circenses. OK, Alex, sabemos que tocas bien, no es necesario que te pares y des volteretas para notarlo. Si Bonham viviera te tiraría un botellazo por atorrante.

Reason 4: Por haber dejado una saludable costumbre de hacer temas de corte social con letras eficientes sin ser contestatarias (Selva Negra, ¿Dónde jugarán…) y haberse entregado por completo a líricas tan chirriantes como “eres como una mariposa, vuelas y te posas vas de rosa en rosa” ¡qué pasó, que pasó vamos aiiiiiii!

Reason 5: Por ser patas de Emilio y Gloria Estefan y, lo que es peor, tenerles miedo… ¿o ya olvidaste cuando te echaste para atrás en tus declaraciones sobre ellos, eh, Fher?

Reason 6: Porque gracias ustedes –en parte, seamos justos- nuevas generaciones creen que el rock-pop mexicano son únicamente sus autocomplacientes discos, dejando en el olvido a tremendos actos como Volovan por mencionar uno de mis favoritos. Aunque como dice José Alfredo Jiménez: No hay que llegar primero

Reason 7: Porque a pesar de lo mal que me caen, de tener canciones tan pero tan feas, a pesar de mi dignidad radiopostalística Clavado en un Bar es uno de mis temas favoritos en español. Qué le vamos a hacer, hasta ustedes pueden hacer un tema tan bueno como las tortas de jamón que vivía añorando el Chavo.

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Jodido Rock and Roll

octubre 8, 2007 at 5:56 pm (Recortaje)

Ahora que ha pasado un prudente tiempo para éste, su radiopostal amigo, desde la separación de los Fuckin Sombreros es oportuno hacer una breve revisión-homenaje a la corta pero ilustre (si es que el término cabe en la chata escena nacional) carrera de los liderados por Pipe Villarán. Rock and roll, papá.

Un guitarrista de hardcore, otro de ska y ritmos fusionados junto a un baterista pop y un bajista salido de la nada. Impredecible el camino que tenía por delante una banda formada con ilustres retazos de otras ilustres bandas nacionales (La liga del sueño, G3 y El Guetto para que ser exactos) pero contrario a lo que podría esperarse, el resultado no fue un arroz con mago de tantas vertientes pasadas sino que, desde un comienzo y con algunos sabrosos matices, el sonido que los Fuckin Sombreros abrazaron fue el sucio y confiable rock and roll. Ese que los Stones, Kinks, Hendrix y otros traviesos muchachones escribieron sobre piedras rodantes décadas atrás.

Y, quiéranlo o no,  lo hicieron justo a tiempo. Los Sombreros ocuparon una vacante en la movida peruana plagada de Punkekes, Darks y Metaleros pero exenta de rock a secas justo cuando un revival del género se apoderaba del mundo. Como quien dice aparecieron en el momento más oportuno y bien vestidos para la ocasión. Así, tras algunas presentaciones y grabaciones bajo el nombre de Astrolabios, cambiaron su denominación  influenciados, según Pipe, “por la onda Spanglish tipo Amores Perros” (sic). El paso obligatorio era plasmar tantas buenas vibraciones en un primer disco.

 For those About to Rock we salute you 

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En Bazooka (Mundano Records- 2003) se notan aún residuos de sus bandas anteriores –inclusive varias canciones fueron tocadas en las formaciones previas de los fuckin integrantes- sin embargo el producto final suena cohesionado y fiel a los principios que la banda abrazó durante toda su existencia. Guitarras filosas, ritmos machacantes conviven junto a melodías memorables con juego de voces incluido. El primer tema, que también da título al disco, golpea como patada al hígado. Le siguen un puñado de canciones donde conviven el punk, el ska y hasta la música de salón estilo cowboy (punto al radiopostal que conozca el nombre concreto del estilo de la canción vaquera) Pero a pesar, y debido a tantos géneros la placa entera huele a crudo rock and roll, a guitarras fender con amplis Vox, a disco de vinilo que le gusta también a tu viejo rockero. En definitiva la originalidad estaba en abrazar sin roche los dogmas clásicos de un género inmortal. De las más destacadas: la emotiva Barbacoa Punk, Amnesia y su masturbatorio final y la genial Sorprendido, todo un himno para su servidor.

 

  ¿Experimental, yo?

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Con un ritmo de chamba constante, dos años después de su opera prima los Fuckin Sombreros lanzan Tornasol otra vez bajo el sello Mundano –al cual habrá que hacerle un homenaje luego, luego- Muchos críticos, criticones, fanáticos y detractores no tardaron en calificar este disco como la placa experimental de la banda. Supuestamente aquí dejaban de lado los axiomas del classic rock para arriesgar con otras sónicas propuestas. ¡Pamplinas! Es cierto que en Tornasol encontramos elementos impensables en la Filosofía Sombrereta como el uso de baterías programadas y loops.  Pero la placa no deja de ser un disco de rock and roll (género que por lo demás extiende su vida a través de los años con préstamos de otros estilos) y una correcta extensión de su predecesor. Qué mejor prueba de ello que la introducción de rollin con ese sonido Delta Blues y el tema que le sigue Susi Blue, el cual posee el mejor solo que éste, su radiopostal amigo, ha escuchado en un guitarrista lorcho (¡¡Grande Pipe!!) en todo caso, se nota en la placa los matices que brindan la inclusión de elementos como el de los coros femeninos, la trompeta y los pequeños artilugios electrónicos que se suman sin roche a el combo guitarras-bajo-batería.

Ahora bien, si algo hay que darle de experimental al asunto es que la mejor canción del disco –y una de las mejores de la banda y…- es un tema que no tiene nada que ver con el sucio rock. Es más, les aseguro que hasta ahora no sé con qué diablos tiene que ver tan etéreo y bello tema. Estrella. Pero como no la encontré en video los dejo con Susi Blue. Genial

 

Adiós, compañeros, adiós.

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Cinco estrellas para un disco redondo. Desde su concepción, Sha-La-La (Fuckin Records-2006) tenía todas las de ganar. Para esta placa, Los Fuckin Sombreros optaron por grabar la totalidad de temas tocando en vivo y en simultáneo. Lo que para otros podría haber sido una pérdida de tiempo y dinero para Pipe, Franzua, Miguel y Arturo fue ocasión perfecta para lucirse como instrumentistas y como banda cohesionada pues aquí suenan más que nunca a los Fuckin Sombreros y punto. Las voces se combinan a la perfección al igual que las guitarras desprovistas de efectitos inútiles. El bajo y la batería le agregan cohesionada sabrosura al asunto para la construcción de trece temas memorables. Este, además -y según los propios Fuckin- es el disco más leal al sonido clásico que nos ha hecho amar al rock and roll de toda la vida. Salvo la acertada inclusión de pianos, órganos Hammond y saxo en una canción, el álbum es un paraíso para quienes amamos los solos de violas al estilo de la vieja escuela. Para destacar entre tan buen puñado de temas tenemos a Sha-la-la, Fuckin Twist y Terminal Blues donde Pipe vuelve a mostrar quién manda entre los guitarristas peruanos. El melancólico final con Sobrio Otra Vez deja la sensación de agradecimiento ante tanta bondad musical pero a la vez de insatisfacción pues de discos como éste ¡faltan más, hermano!

La misma sensación que tuve cuando supe que la banda se iba a separar. Jodidos Fuckin, yo que me imaginaba el Anthology. Sólo queda quitarse el sombrero y aplaudir tan efímera pero soberbia carrera. Si no me equivoco a estas alturas del partido ya Franzua debe estar en el extranjero. Del chino Ríos sabemos que volvió a las andadas con la Liga del Sueño. Miguel Barreto… gratificación a quién de señas del bajista y, bueno, siempre atentos a una nueva aventura de Pipe y su Les Paul (aunque el radiopostal espera más el fuckin reencuentro)

Gracias, muchachos, por tan buen rock and roll.

 

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Ven devórame otra vez (y otra y otra): Cinco canciones para tus momentos de intimidad.

octubre 7, 2007 at 11:53 pm (Top of Pop and Rock and..)

Qué me importa lo que tú, amigo lector, hagas en tu vida sexual. Qué te importa a ti, cibernauta curioso, lo que éste, tu amigo radiopostal, realice en la intimidad. Las sábanas se desordenan en casa y es asunto de cada quien. Sin embargo eso no imposibilita que tu blog musical favorito brinde a toda la tele audiencia un nuevo conteo, esta vez con las mejores canciones para el saludable ejercicio amatorio y todos los previos y posteriores que tan sublime acto componen. Para leerse en pareja (procurando, eso sí, que tu compañero/a tenga las mismas malas intenciones que tú)

 Puesto 5: You can leave you head on (Joe Cocker)

Una fantasía tan recurrente como hacer el amor en la playa o vestir a tu chica de colegiala perversa es que ella baile como Kim Bassinger al compás de esta canción. Que importa, amigo, si tu novia no se parece mucho a la gringa. Qué importa, compañera, si tu chico tiene de Micky Rourke lo que Tongo de flaco, después de un contoneo con esta canción de fondo lo único que queda es felicidad. Mejor que terapias para parejas consumadas por la rutina y mejor que el alcohol para jóvenes que recién empiezan. Un tema universalmente sexual… tararararaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnnn

   Puesto 4: Prófugos (Soda Stereo)

La conociste bailando en una discoteca. Sus movimientos te invitaban a acercarte venciendo tu propia timidez. Es poco lo que hablan y mucho lo que sienten. La prisa por consumar el deseo los lleva a un callejón oscuro. Al fin de cuentas el sexo es la prolongación de un frenético baile y siempre seremos prófugos, los dos…

 

 Puesto 3: My Love (Paul McCartney)

Esmérate, amiga radiopostal, trátalo con cariño y organiza una comida ligera pero acogedora con un vino que al menos cueste 20 lucas. Vas a ver como su pose de indiferente acaba cediendo. Pídele que te saque a bailar esta canción. Aguanta las pisadas con estoica valentía. Cuando empiece el Solo de guitarra es momento de poner sus manos en tu cintura…

   Puesto 2: Ya eyaculé (Joaquín Sabina)

“vístete de putita, corazón, vuélveme loco/ ponte aquellas braguitas de nylon/ y luego… te las quitas poco a poco”

  Puesto 1: Let’s get it on (Marvin Gaye)

No hay canción más sexy sobre la faz de la tierra. La gran voy de Marvin Gaye se mueve entre una melodía provocadora y sutil al mismo tiempo. Si alguna canción puede encender las ganas es ésta. Lanzada en 1973 su sensualidad sigue vigente con el paso de los años.  Ahora bien, si consigues esta canción en vinilo (y tienes donde reproducirla) te anotas un golazo de media cancha, una canasta de tres puntos, en fin una noche de lo más feliz bajo las riendas de la pasión. O al menos será un intento elegante.

  

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La Reina Lagarto

octubre 7, 2007 at 11:02 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Hubo una época en la que las estrellas de rock eran íconos auténticos de contracultura. En aquellos días los ídolos musicales solían ser peligrosos, controversiales y realmente unos hijos de puta, es por eso que muchos de ellos colmaban tanto las páginas de espectáculos como las de policiales. Ahí están Jagger y Richards siendo arrestados cien veces por posesión de drogas, los de Led Zeppelin destrozando hoteles enteros y hasta el buen Lennon era sacado a patadas de algún bar en Nueva York por borracho y malandrín.

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 Pero si alguien se lleva las palmas o, mejor dicho, las macanas de los Tombos es el buen Jim Morrison. El Rey Lagarto era un poeta, un visionario, un artista conceptual pero también y además un vándalo que haría sonrojar de orgullo al mismísimo Misterio.

El líder de The Doors solía vivir al mismo frenético ritmo de sus mejores canciones, en busca siempre de una verdad lisérgica que lo acercase a la eternidad. Entre sus mocedades se cuentan decir “papá quiero matarte…mamá quiero cogerte” en pleno concierto, practicar sesiones de brujería y enseñar sus rockerísimos genitales en público. Toda una joyita que se fue del mundo en París y en aguacero como otro eterno poeta, nomás que Jim Morrison lo hizo por sobredosis y en su bañera. Todo un clásico.

Maldito nuevo siglo, qué ha pasado con las estrellas de rock. Contagiadas por el espíritu altruista del insufrible Bono, las bandas masivas abrazan ahora una causa y la defienden con ONG´s u otras tonterías. Maldito Chris Martin con tus cintitas pegadas en la mano hablando sobre el hambre en África mientras le pones ridículos nombres a tus hijos. ¿En qué momento se estableció eso de que los rockeros eran altruistas? 

Sí, lo sé. Créeme lector que éste, tu radiopostal amigo, sabe de sobra lo que planeas decir sobre el buen uso de la fama y la necesidad de crear conciencia colectiva pero esos menesteres les vendrían mejor a otras personas. Si el rock y sus mártires han sido, desde sus inicios, una perfecta forma de canalizar las disconformidades propias del alma moderna ¿por qué pasarlas a la fila del buen comportamiento?

Sí, eso también lo sé. El radiopostal esta al tanto de que aún quedan bandas y cantantes que abrazan la actitud forajida old school pero apenas son maulladas de gatitos frente a los rugidos de mejores épocas para lo peor. Además el asunto nunca pasa de posesión de drogas o alguna borrachera y otras veces es una mera pose tan artificial como el brillo de escarcha. ¿Dónde, entonces, encontrar, una estrella que represente todo lo que de malo también tiene el mundo? Si hasta los hermanos Gallagher parecen ser ahora reformados angelitos.

Miro entonces hacía el lado menos pensado y ahí está: el símbolo de la rebeldía en estos tiempos modernos. Adivina adivinador… no… menos… fíjate que no. Con ustedes la reina lagarto de estos días:

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¡Hey! Antes de que empieces a dejar de leer tu blog musical favorito con exagerada indignación piénsalo un momento. Qué otra estrella representa una postura abiertamente opuesta al “sistema” y a las reglas actuales del espectáculo y la vida. La otrora princesita del pop que arrancó suspiros, y sensaciones menos pueriles, vestida de colegiala inocente. La dulce niña que aseguraba llegar virgen al matrimonio, en fin la chica buena que, de repente, destruyó su prefabricada imagen en una vorágine de erradas acciones que acabaron por tumbar su reinado de ensueño cual castillo de naipes. Se casó en las vegas tras decenas de orgasmos desparramados por toda la ciudad. Empezó a salir con cuanta mala junta tocase su puerta y su cuarto. Enseñó la entrepierna ante el mundo entero, se hizo alcohólica, drogadicta, se rapó la blonda cabellera y lo más impensable para su estatus de Pop Star: ¡Engordó!

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 Britney ha destruido su carrera a punta de malos actos que incluyen un marido vividor y dos hijos que al parecer le resultan más accesorios que fruto de sus entrañas. En su regreso en los MTV Music Awards se le vio fuera de forma y bastante venida a menos. Esa imagen me hizo pensar en el buen Morrison subido de peso y con barba, exhalando los últimos minutos de su carrera. Y aunque resulta obvio que, por el lado musical, las comparaciones no existen de seguro el Rey Lagarto sonríe al ver a la oveja menos pensada tomando su negra corona de icono contracultural.

Britney Spears, nunca me has gustado tanto. Adoro tus rollitos que le hacen frente a la maldita imagen de perfección que se inculca entre tantas niñas alrededor del mundo. Prefiero ver tu imagen ebria litigando contra tu ex marido por la custodia de sus hijos a intoxicarme otra vez con un concierto masivo por salvar el medio ambiente. Gordita, eres la diosa que necesita el mundo del espectáculo para darle contrapeso a su lado hipócritamente rosa. Las palmas y las macanas de Tombo te las llevas tú por hacer lo que se te da en gana a la manera de los viejos forajas que, hastiados como yo, miraban en qué lugar tan aburrido se había convertido su mundo. Celebremos pues a Britney la nueva reina del viejo rock and roll… pero con una canción de The Doors.

 

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Romántica Resistencia

octubre 7, 2007 at 10:46 pm (Recortaje)

 

Como toda banda que se respete, Mar de Copas tiene tantos detractores como fanáticos. Su estilo lleno de melancolía, hecho a base de canciones tristes -casi todas sobre un amor perdido- ha colocado al grupo como uno de los principales referentes de la siempre incierta e inconstante escena rockera nacional, dentro de la cual se ubican como un avis rara por su constancia y casi utópica terquedad de vivir solo y para la música.

Si tendríamos que escoger una sola palabra para definirlos sería nostalgia. Y no sólo por el aura de sus canciones sino porque ellos mismos parecen vivir anclados en una constante letanía de tiempos pasados. Se han mantenido fieles a un estilo que tiene sus orígenes en las baladas lastimeras de los setenta. Le han dado la espalda a todo intento de vanguardia o experimento musical para seguir abrazando el credo de una simple canción con estribillo y coro. Cuando la mayoría de artistas se rinden ante la revolución digital y buscan convivir con el mp3, ellos siguen creyendo en lo sagrado del disco como un objeto de valor sentimental. Nostalgia y resistencia a un tiempo que, como dice uno de sus temas, no pasa en vano.

Nacieron con retazos de otros grupos de géneros tan disímiles como el metal y el pop dulzón; incluso el carismático Wicho –inconfundible vocalista y frontman de la banda- empezó siendo solo un apoyo circunstancial en el ya prehistórico 1993. Sin embargo, una vez que hallaron el equilibrio no pararon de facturar canciones, atravesadas todas por esa onda de tristeza tanto en la lírica como en las melodías. Su guitarrista y principal compositor, Manolo Barrios siempre ha dicho que sus influencias van por el lado romántico antes que el rockero. Es por eso que encontramos ecos de Camilo Sesto y Nino Bravo en cada uno de sus siete discos.

Románticos en esencia no han hecho nunca concesiones en su forma de ver la música. Desde su primer videoclip (Mujer Noche, todo un clásico) se veía a una banda introvertida, que no sonreía al público ni hacía movimientos a lo Mick Jagger en el escenario. Le han huido a la mediatización ridícula y la publicidad a costa de vender el alma. Mientras que otros grupos  pugnan por  aparecer en cuanto programa de concurso existe, Mar de Copas rara vez se ha mostrado ante cámaras. Esta actitud -arrogante para muchos, estúpida para otros- no responde sino a una visión de la música como una profesión seria a la cual se dedican dejando la piel en ello.

Y a pesar de esta ausencia en los medios la legión de admiradores de Mar de Copas se cuenta por miles. Las denominadas “Listas” son grupos de personas que han acogido a las canciones y discos de la banda como parte de sus vidas sobre todo en Lima donde el paisaje gris, a ratos deprimente, parece ser el mejor escenario para las trágicas historias de amor perdido como balada de un encuentro fugaz  o tras esa puerta.

Pero así como existen fanáticos también hay detractores. La razón principal es la supuesta falta de evolución que le atribuyen al grupo. Todas sus canciones suenan igualitas dicen a viva voz quienes ven en Mar de Copas un ídolo de barro. Esto es cierto en parte, pero a juzgar por su trayectoria y la forma en que existen –casi subsisten- en la mediocre escena musical peruana, se puede afirmar que esa falta de evolución es más bien una fidelidad a sí mismos. Pocos bandas pueden, como ellos, tirar la primera piedra si buscamos quiénes están libres del pecado de hacer concesiones a su sonido con tal de ganarse unos minutos en la radio de moda o de alterar su imagen para rotar un video en MTV.

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