The Carpenters

Octubre 7, 2007 at 10:23 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Frágiles melodías para corazones en invierno. 

Tres décadas antes de que los White Stripes irrumpieran en escena, una pareja de hermanos -chico y chica- ya colocaban sus canciones en las listas de popularidad.  Pero a diferencia de los hermanos White, no había nada de controversial en Karen y Richard Carpenter, ni en su apariencia ni en sus canciones. Es por eso que durante muchos años mantuve oculto, incluso para mí mismo, el gusto por las cursis baladas sensibleras de The Carpenters. Por suerte, no hay roche que dure cien años y una tarde, viendo tele con mis sobrinos, me encontré con un documental sobre el dúo al cual me quedé pegado incluso después de que los adorables hijos de mi hermano me mandaran soberanamente al diablo por no hacerles caso.

Años después de haber escuchado a The Carpenters en un viejo casette me volvía a encontrar con temas como Rainy days and Mondays, Please mr. Postman o Top of the World. Gracias al cielo de las baladas, esta vez pude apreciar la oculta y delicada orfebrería tras la aparente facilidad de esas canciones.

Y es que la música del dúo siempre se sostuvo en dos elementos angulares: la destreza de Richard para crear arreglos sutiles guiados por las románticas escalas en su piano y la increíble voz de Karen -una de las pocas que logran conmover a éste, su radiopostal amigo- una voz que sabía mantener en calma evitando las subidas de tono y demás artilugios salvo cuando el giro le daba magia a la canción (algo que deberían aprender muchas, innecesariamente estridentes, pop stars de hoy)

 

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Pobre y bella Karen, trágico tu destino de ser anoréxica en una época en la cual dicha enfermedad era aún desconocida e intratable, de no haberte ido en el 83 de seguro Richard y tú aún podrían habernos regalado un par de frágiles melodías siempre necesarias hasta para el más agrio corazón. Melodías que hoy, sin querer queriendo, encuentran eco en artistas indies como Belle and Sebastián y otros que continúan con la humana, muy humana, costumbre de hacer canciones bonitas para inviernos tristes.

Canciones como Close to you, que para el radiopostal es la mejor balada pop de todos los tiempos o cuando menos el fondo perfecto para echarse a soñar, sufrir, vivir y morir por el recuerdo de alguna época donde le declarabas tu amor a alguien imaginariamente en tu cuarto antes de dormir, mientras el casette de The Carpenters seguía sonando a través de la noche.

 

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