El regreso de los malditos

Octubre 9, 2007 at 1:43 am (Yo tambien se jugarme la boca)

La vuelta a los escenarios de Soda Stereo ha opacado en los medios el retorno de otra gran banda que también se reúne diez años después y por los mismos insanos motivos que los argentinos: Money, that’s all i want!

Héroes del Silencio ha vuelto con todos los excesos y demonios de una banda a la que se le puede rotular sin roche el cartel de “maldita”. Oscuros y controversiales estuvieron durante una década en boca y oídos de toda España y gran parte de Latinoamérica, tanto por sus contundentes producciones como por su arrogancia dentro y fuera de un escenario. Desde su primer disco El Mar no Cesa, publicado en 1988 –y con claras influencias de The Cure y otras bandas similares- quedaba claro que lo suyo no era para complacer a nadie. Sus canciones eran el grito inconforme de cuatro jóvenes sin muchas ganas de caerle bien a la gente. Sus letras, más que introvertidas confesiones, eran como provocadoras cachetadas saliendo por los parlantes directo al rostro de los fanáticos, que hallaban en Bunbury y compañía un tótem donde exorcizar sus propios demonios.

Al mencionado debut se le suman tres producciones más: Senderos de traición (1990), El espíritu del vino (1993) y Avalancha (1995) en las cuales pasaron de un sonido Dark inicial a surcos más agresivos siempre con la voz de Bunbury rugiendo furiosa las contradicciones de su alma.

Para cuando se separaron en el 96 la relación entre los integrantes era poco menos que un desastre (si no solían tolerar mucho a la gente y a la prensa eran mucho menos condescendientes con sus propios egos) A partir de ahí solo Enrique Bunbury siguió una carrera exitosa a base de mezclar ritmos de distintas latitudes con su particular forma de ver el rock and roll.

Pero el dinero lo puede todo y, teniendo como excusa el décimo aniversario de su separación,  Héroes del Silencio vuelve al ruedo para dar una lección de actitud ante tantos chiquillos jugando a misteriosos por simplemente llevar rimel en los ojos. Y aunque ¡Oh, novedad! su gira de retorno no llegará a tierras peruanas -mientras que en países como México vienen de actuar dos noches seguidas ante 60 mil personas- el regreso de los malditos supone una buena excusa para (re)descubrir esos álbumes llenos de inconformismo, ansiedad y desesperanza. Anímate, radiopostal, a conocer el lado oscuro de la madre patria.

 

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7 reasons to hate you: Maná

Octubre 8, 2007 at 8:42 pm (7 reasons to hate you)

El siete es un número mágico ¿o era el cinco? En fin, siempre pendiente de dar nuevos y deliciosos contenidos éste, tu radiopostal amigo, te ofrece al primer invitado (víctima) de una sección hecha para descargar bilis a mansalva. Con ustedes el grupo Maná. ¡Órale!

 

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 Reason 1: La extensa y espesa cabellera de su vocalista Fher. Cual selva negra, esta maraña hace que sea insoportable no sólo oírlos sino también verlos.  

Reason 2: Tras un buen comienzo con refrescantes discos como ¿Dónde jugarán los niños? Los mexicanos no hicieron otra cosa que grabar las mismas canciones nomás que con distintas letras, buey!

Reason 3: El insoportable baterista y sus malabares circenses. OK, Alex, sabemos que tocas bien, no es necesario que te pares y des volteretas para notarlo. Si Bonham viviera te tiraría un botellazo por atorrante.

Reason 4: Por haber dejado una saludable costumbre de hacer temas de corte social con letras eficientes sin ser contestatarias (Selva Negra, ¿Dónde jugarán…) y haberse entregado por completo a líricas tan chirriantes como “eres como una mariposa, vuelas y te posas vas de rosa en rosa” ¡qué pasó, que pasó vamos aiiiiiii!

Reason 5: Por ser patas de Emilio y Gloria Estefan y, lo que es peor, tenerles miedo… ¿o ya olvidaste cuando te echaste para atrás en tus declaraciones sobre ellos, eh, Fher?

Reason 6: Porque gracias ustedes –en parte, seamos justos- nuevas generaciones creen que el rock-pop mexicano son únicamente sus autocomplacientes discos, dejando en el olvido a tremendos actos como Volovan por mencionar uno de mis favoritos. Aunque como dice José Alfredo Jiménez: No hay que llegar primero

Reason 7: Porque a pesar de lo mal que me caen, de tener canciones tan pero tan feas, a pesar de mi dignidad radiopostalística Clavado en un Bar es uno de mis temas favoritos en español. Qué le vamos a hacer, hasta ustedes pueden hacer un tema tan bueno como las tortas de jamón que vivía añorando el Chavo.

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Jodido Rock and Roll

Octubre 8, 2007 at 5:56 pm (Recortaje)

Ahora que ha pasado un prudente tiempo para éste, su radiopostal amigo, desde la separación de los Fuckin Sombreros es oportuno hacer una breve revisión-homenaje a la corta pero ilustre (si es que el término cabe en la chata escena nacional) carrera de los liderados por Pipe Villarán. Rock and roll, papá.

Un guitarrista de hardcore, otro de ska y ritmos fusionados junto a un baterista pop y un bajista salido de la nada. Impredecible el camino que tenía por delante una banda formada con ilustres retazos de otras ilustres bandas nacionales (La liga del sueño, G3 y El Guetto para que ser exactos) pero contrario a lo que podría esperarse, el resultado no fue un arroz con mago de tantas vertientes pasadas sino que, desde un comienzo y con algunos sabrosos matices, el sonido que los Fuckin Sombreros abrazaron fue el sucio y confiable rock and roll. Ese que los Stones, Kinks, Hendrix y otros traviesos muchachones escribieron sobre piedras rodantes décadas atrás.

Y, quiéranlo o no,  lo hicieron justo a tiempo. Los Sombreros ocuparon una vacante en la movida peruana plagada de Punkekes, Darks y Metaleros pero exenta de rock a secas justo cuando un revival del género se apoderaba del mundo. Como quien dice aparecieron en el momento más oportuno y bien vestidos para la ocasión. Así, tras algunas presentaciones y grabaciones bajo el nombre de Astrolabios, cambiaron su denominación  influenciados, según Pipe, “por la onda Spanglish tipo Amores Perros” (sic). El paso obligatorio era plasmar tantas buenas vibraciones en un primer disco.

 For those About to Rock we salute you 

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En Bazooka (Mundano Records- 2003) se notan aún residuos de sus bandas anteriores –inclusive varias canciones fueron tocadas en las formaciones previas de los fuckin integrantes- sin embargo el producto final suena cohesionado y fiel a los principios que la banda abrazó durante toda su existencia. Guitarras filosas, ritmos machacantes conviven junto a melodías memorables con juego de voces incluido. El primer tema, que también da título al disco, golpea como patada al hígado. Le siguen un puñado de canciones donde conviven el punk, el ska y hasta la música de salón estilo cowboy (punto al radiopostal que conozca el nombre concreto del estilo de la canción vaquera) Pero a pesar, y debido a tantos géneros la placa entera huele a crudo rock and roll, a guitarras fender con amplis Vox, a disco de vinilo que le gusta también a tu viejo rockero. En definitiva la originalidad estaba en abrazar sin roche los dogmas clásicos de un género inmortal. De las más destacadas: la emotiva Barbacoa Punk, Amnesia y su masturbatorio final y la genial Sorprendido, todo un himno para su servidor.

 

  ¿Experimental, yo?

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Con un ritmo de chamba constante, dos años después de su opera prima los Fuckin Sombreros lanzan Tornasol otra vez bajo el sello Mundano –al cual habrá que hacerle un homenaje luego, luego- Muchos críticos, criticones, fanáticos y detractores no tardaron en calificar este disco como la placa experimental de la banda. Supuestamente aquí dejaban de lado los axiomas del classic rock para arriesgar con otras sónicas propuestas. ¡Pamplinas! Es cierto que en Tornasol encontramos elementos impensables en la Filosofía Sombrereta como el uso de baterías programadas y loops.  Pero la placa no deja de ser un disco de rock and roll (género que por lo demás extiende su vida a través de los años con préstamos de otros estilos) y una correcta extensión de su predecesor. Qué mejor prueba de ello que la introducción de rollin con ese sonido Delta Blues y el tema que le sigue Susi Blue, el cual posee el mejor solo que éste, su radiopostal amigo, ha escuchado en un guitarrista lorcho (¡¡Grande Pipe!!) en todo caso, se nota en la placa los matices que brindan la inclusión de elementos como el de los coros femeninos, la trompeta y los pequeños artilugios electrónicos que se suman sin roche a el combo guitarras-bajo-batería.

Ahora bien, si algo hay que darle de experimental al asunto es que la mejor canción del disco –y una de las mejores de la banda y…- es un tema que no tiene nada que ver con el sucio rock. Es más, les aseguro que hasta ahora no sé con qué diablos tiene que ver tan etéreo y bello tema. Estrella. Pero como no la encontré en video los dejo con Susi Blue. Genial

 

Adiós, compañeros, adiós.

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Cinco estrellas para un disco redondo. Desde su concepción, Sha-La-La (Fuckin Records-2006) tenía todas las de ganar. Para esta placa, Los Fuckin Sombreros optaron por grabar la totalidad de temas tocando en vivo y en simultáneo. Lo que para otros podría haber sido una pérdida de tiempo y dinero para Pipe, Franzua, Miguel y Arturo fue ocasión perfecta para lucirse como instrumentistas y como banda cohesionada pues aquí suenan más que nunca a los Fuckin Sombreros y punto. Las voces se combinan a la perfección al igual que las guitarras desprovistas de efectitos inútiles. El bajo y la batería le agregan cohesionada sabrosura al asunto para la construcción de trece temas memorables. Este, además -y según los propios Fuckin- es el disco más leal al sonido clásico que nos ha hecho amar al rock and roll de toda la vida. Salvo la acertada inclusión de pianos, órganos Hammond y saxo en una canción, el álbum es un paraíso para quienes amamos los solos de violas al estilo de la vieja escuela. Para destacar entre tan buen puñado de temas tenemos a Sha-la-la, Fuckin Twist y Terminal Blues donde Pipe vuelve a mostrar quién manda entre los guitarristas peruanos. El melancólico final con Sobrio Otra Vez deja la sensación de agradecimiento ante tanta bondad musical pero a la vez de insatisfacción pues de discos como éste ¡faltan más, hermano!

La misma sensación que tuve cuando supe que la banda se iba a separar. Jodidos Fuckin, yo que me imaginaba el Anthology. Sólo queda quitarse el sombrero y aplaudir tan efímera pero soberbia carrera. Si no me equivoco a estas alturas del partido ya Franzua debe estar en el extranjero. Del chino Ríos sabemos que volvió a las andadas con la Liga del Sueño. Miguel Barreto… gratificación a quién de señas del bajista y, bueno, siempre atentos a una nueva aventura de Pipe y su Les Paul (aunque el radiopostal espera más el fuckin reencuentro)

Gracias, muchachos, por tan buen rock and roll.

 

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Ven devórame otra vez (y otra y otra): Cinco canciones para tus momentos de intimidad.

Octubre 7, 2007 at 11:53 pm (Top of Pop and Rock and..)

Qué me importa lo que tú, amigo lector, hagas en tu vida sexual. Qué te importa a ti, cibernauta curioso, lo que éste, tu amigo radiopostal, realice en la intimidad. Las sábanas se desordenan en casa y es asunto de cada quien. Sin embargo eso no imposibilita que tu blog musical favorito brinde a toda la tele audiencia un nuevo conteo, esta vez con las mejores canciones para el saludable ejercicio amatorio y todos los previos y posteriores que tan sublime acto componen. Para leerse en pareja (procurando, eso sí, que tu compañero/a tenga las mismas malas intenciones que tú)

 Puesto 5: You can leave you head on (Joe Cocker)

Una fantasía tan recurrente como hacer el amor en la playa o vestir a tu chica de colegiala perversa es que ella baile como Kim Bassinger al compás de esta canción. Que importa, amigo, si tu novia no se parece mucho a la gringa. Qué importa, compañera, si tu chico tiene de Micky Rourke lo que Tongo de flaco, después de un contoneo con esta canción de fondo lo único que queda es felicidad. Mejor que terapias para parejas consumadas por la rutina y mejor que el alcohol para jóvenes que recién empiezan. Un tema universalmente sexual… tararararaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnnn

   Puesto 4: Prófugos (Soda Stereo)

La conociste bailando en una discoteca. Sus movimientos te invitaban a acercarte venciendo tu propia timidez. Es poco lo que hablan y mucho lo que sienten. La prisa por consumar el deseo los lleva a un callejón oscuro. Al fin de cuentas el sexo es la prolongación de un frenético baile y siempre seremos prófugos, los dos…

 

 Puesto 3: My Love (Paul McCartney)

Esmérate, amiga radiopostal, trátalo con cariño y organiza una comida ligera pero acogedora con un vino que al menos cueste 20 lucas. Vas a ver como su pose de indiferente acaba cediendo. Pídele que te saque a bailar esta canción. Aguanta las pisadas con estoica valentía. Cuando empiece el Solo de guitarra es momento de poner sus manos en tu cintura…

   Puesto 2: Ya eyaculé (Joaquín Sabina)

“vístete de putita, corazón, vuélveme loco/ ponte aquellas braguitas de nylon/ y luego… te las quitas poco a poco”

  Puesto 1: Let’s get it on (Marvin Gaye)

No hay canción más sexy sobre la faz de la tierra. La gran voy de Marvin Gaye se mueve entre una melodía provocadora y sutil al mismo tiempo. Si alguna canción puede encender las ganas es ésta. Lanzada en 1973 su sensualidad sigue vigente con el paso de los años.  Ahora bien, si consigues esta canción en vinilo (y tienes donde reproducirla) te anotas un golazo de media cancha, una canasta de tres puntos, en fin una noche de lo más feliz bajo las riendas de la pasión. O al menos será un intento elegante.

  

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La Reina Lagarto

Octubre 7, 2007 at 11:02 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Hubo una época en la que las estrellas de rock eran íconos auténticos de contracultura. En aquellos días los ídolos musicales solían ser peligrosos, controversiales y realmente unos hijos de puta, es por eso que muchos de ellos colmaban tanto las páginas de espectáculos como las de policiales. Ahí están Jagger y Richards siendo arrestados cien veces por posesión de drogas, los de Led Zeppelin destrozando hoteles enteros y hasta el buen Lennon era sacado a patadas de algún bar en Nueva York por borracho y malandrín.

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 Pero si alguien se lleva las palmas o, mejor dicho, las macanas de los Tombos es el buen Jim Morrison. El Rey Lagarto era un poeta, un visionario, un artista conceptual pero también y además un vándalo que haría sonrojar de orgullo al mismísimo Misterio.

El líder de The Doors solía vivir al mismo frenético ritmo de sus mejores canciones, en busca siempre de una verdad lisérgica que lo acercase a la eternidad. Entre sus mocedades se cuentan decir “papá quiero matarte…mamá quiero cogerte” en pleno concierto, practicar sesiones de brujería y enseñar sus rockerísimos genitales en público. Toda una joyita que se fue del mundo en París y en aguacero como otro eterno poeta, nomás que Jim Morrison lo hizo por sobredosis y en su bañera. Todo un clásico.

Maldito nuevo siglo, qué ha pasado con las estrellas de rock. Contagiadas por el espíritu altruista del insufrible Bono, las bandas masivas abrazan ahora una causa y la defienden con ONG´s u otras tonterías. Maldito Chris Martin con tus cintitas pegadas en la mano hablando sobre el hambre en África mientras le pones ridículos nombres a tus hijos. ¿En qué momento se estableció eso de que los rockeros eran altruistas? 

Sí, lo sé. Créeme lector que éste, tu radiopostal amigo, sabe de sobra lo que planeas decir sobre el buen uso de la fama y la necesidad de crear conciencia colectiva pero esos menesteres les vendrían mejor a otras personas. Si el rock y sus mártires han sido, desde sus inicios, una perfecta forma de canalizar las disconformidades propias del alma moderna ¿por qué pasarlas a la fila del buen comportamiento?

Sí, eso también lo sé. El radiopostal esta al tanto de que aún quedan bandas y cantantes que abrazan la actitud forajida old school pero apenas son maulladas de gatitos frente a los rugidos de mejores épocas para lo peor. Además el asunto nunca pasa de posesión de drogas o alguna borrachera y otras veces es una mera pose tan artificial como el brillo de escarcha. ¿Dónde, entonces, encontrar, una estrella que represente todo lo que de malo también tiene el mundo? Si hasta los hermanos Gallagher parecen ser ahora reformados angelitos.

Miro entonces hacía el lado menos pensado y ahí está: el símbolo de la rebeldía en estos tiempos modernos. Adivina adivinador… no… menos… fíjate que no. Con ustedes la reina lagarto de estos días:

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¡Hey! Antes de que empieces a dejar de leer tu blog musical favorito con exagerada indignación piénsalo un momento. Qué otra estrella representa una postura abiertamente opuesta al “sistema” y a las reglas actuales del espectáculo y la vida. La otrora princesita del pop que arrancó suspiros, y sensaciones menos pueriles, vestida de colegiala inocente. La dulce niña que aseguraba llegar virgen al matrimonio, en fin la chica buena que, de repente, destruyó su prefabricada imagen en una vorágine de erradas acciones que acabaron por tumbar su reinado de ensueño cual castillo de naipes. Se casó en las vegas tras decenas de orgasmos desparramados por toda la ciudad. Empezó a salir con cuanta mala junta tocase su puerta y su cuarto. Enseñó la entrepierna ante el mundo entero, se hizo alcohólica, drogadicta, se rapó la blonda cabellera y lo más impensable para su estatus de Pop Star: ¡Engordó!

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 Britney ha destruido su carrera a punta de malos actos que incluyen un marido vividor y dos hijos que al parecer le resultan más accesorios que fruto de sus entrañas. En su regreso en los MTV Music Awards se le vio fuera de forma y bastante venida a menos. Esa imagen me hizo pensar en el buen Morrison subido de peso y con barba, exhalando los últimos minutos de su carrera. Y aunque resulta obvio que, por el lado musical, las comparaciones no existen de seguro el Rey Lagarto sonríe al ver a la oveja menos pensada tomando su negra corona de icono contracultural.

Britney Spears, nunca me has gustado tanto. Adoro tus rollitos que le hacen frente a la maldita imagen de perfección que se inculca entre tantas niñas alrededor del mundo. Prefiero ver tu imagen ebria litigando contra tu ex marido por la custodia de sus hijos a intoxicarme otra vez con un concierto masivo por salvar el medio ambiente. Gordita, eres la diosa que necesita el mundo del espectáculo para darle contrapeso a su lado hipócritamente rosa. Las palmas y las macanas de Tombo te las llevas tú por hacer lo que se te da en gana a la manera de los viejos forajas que, hastiados como yo, miraban en qué lugar tan aburrido se había convertido su mundo. Celebremos pues a Britney la nueva reina del viejo rock and roll… pero con una canción de The Doors.

 

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Romántica Resistencia

Octubre 7, 2007 at 10:46 pm (Recortaje)

 

Como toda banda que se respete, Mar de Copas tiene tantos detractores como fanáticos. Su estilo lleno de melancolía, hecho a base de canciones tristes -casi todas sobre un amor perdido- ha colocado al grupo como uno de los principales referentes de la siempre incierta e inconstante escena rockera nacional, dentro de la cual se ubican como un avis rara por su constancia y casi utópica terquedad de vivir solo y para la música.

Si tendríamos que escoger una sola palabra para definirlos sería nostalgia. Y no sólo por el aura de sus canciones sino porque ellos mismos parecen vivir anclados en una constante letanía de tiempos pasados. Se han mantenido fieles a un estilo que tiene sus orígenes en las baladas lastimeras de los setenta. Le han dado la espalda a todo intento de vanguardia o experimento musical para seguir abrazando el credo de una simple canción con estribillo y coro. Cuando la mayoría de artistas se rinden ante la revolución digital y buscan convivir con el mp3, ellos siguen creyendo en lo sagrado del disco como un objeto de valor sentimental. Nostalgia y resistencia a un tiempo que, como dice uno de sus temas, no pasa en vano.

Nacieron con retazos de otros grupos de géneros tan disímiles como el metal y el pop dulzón; incluso el carismático Wicho –inconfundible vocalista y frontman de la banda- empezó siendo solo un apoyo circunstancial en el ya prehistórico 1993. Sin embargo, una vez que hallaron el equilibrio no pararon de facturar canciones, atravesadas todas por esa onda de tristeza tanto en la lírica como en las melodías. Su guitarrista y principal compositor, Manolo Barrios siempre ha dicho que sus influencias van por el lado romántico antes que el rockero. Es por eso que encontramos ecos de Camilo Sesto y Nino Bravo en cada uno de sus siete discos.

Románticos en esencia no han hecho nunca concesiones en su forma de ver la música. Desde su primer videoclip (Mujer Noche, todo un clásico) se veía a una banda introvertida, que no sonreía al público ni hacía movimientos a lo Mick Jagger en el escenario. Le han huido a la mediatización ridícula y la publicidad a costa de vender el alma. Mientras que otros grupos  pugnan por  aparecer en cuanto programa de concurso existe, Mar de Copas rara vez se ha mostrado ante cámaras. Esta actitud -arrogante para muchos, estúpida para otros- no responde sino a una visión de la música como una profesión seria a la cual se dedican dejando la piel en ello.

Y a pesar de esta ausencia en los medios la legión de admiradores de Mar de Copas se cuenta por miles. Las denominadas “Listas” son grupos de personas que han acogido a las canciones y discos de la banda como parte de sus vidas sobre todo en Lima donde el paisaje gris, a ratos deprimente, parece ser el mejor escenario para las trágicas historias de amor perdido como balada de un encuentro fugaz  o tras esa puerta.

Pero así como existen fanáticos también hay detractores. La razón principal es la supuesta falta de evolución que le atribuyen al grupo. Todas sus canciones suenan igualitas dicen a viva voz quienes ven en Mar de Copas un ídolo de barro. Esto es cierto en parte, pero a juzgar por su trayectoria y la forma en que existen –casi subsisten- en la mediocre escena musical peruana, se puede afirmar que esa falta de evolución es más bien una fidelidad a sí mismos. Pocos bandas pueden, como ellos, tirar la primera piedra si buscamos quiénes están libres del pecado de hacer concesiones a su sonido con tal de ganarse unos minutos en la radio de moda o de alterar su imagen para rotar un video en MTV.

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Contra las cuerdas: Los mejores solos de guitarra.

Octubre 7, 2007 at 10:44 pm (Top of Pop and Rock and..)

Un buen solo es lo más cercano que puede haber a la eternidad rockera. Cuando el guitarrista toma la batuta de una canción y despliega sonidos contundentes, etéreos, agresivos o melancólicos (según la ocasión y según el oído) realmente uno piensa que el rock salvará al mundo. Por eso existe la guitarra imaginaria y no, por ejemplo, el bajo imaginario.

Y así como en los buenos goles, las buenas borracheras o los buenos polvos, no existe un modelo fijo para calificar un faena guitarrística como perfecta. Algunos Solos son tan imposibles como el amor y otros lucen sencillos como el amor. Por eso detesto a quienes miden la destreza de un guitarrista en base a cuántas notas toca por segundo; que se entienda: rapidez no siempre es destreza, metalerito.  El siguiente atrio de los mejores solos de guitarra es, como todo en el rock y más allá, encantadoramente discutible (Dios nos libre alguna vez de estar todos de acuerdo sobre música), el único criterio reinante es la capacidad que han tenido estos minutos de éxtasis guitarrero para conmover a éste, su radiopostal amigo, ya sea dejándolo con la boca abierta ante tanta destreza o animándolo a probar un resultado similar con las seis cuerdas y fracasando en el intento. Disfruten, comulguen o pataleen con la selección.

 Puesto 5: Money de Pink Floyd (Solo Man: David Gilmoure)

Puedo decir que detesto el denominado rock progresivo casi en su totalidad. Pink Floyd, para este servidor, representa en gran medida la pomposa vacuidad de un género que, solito nomás, se puso la indulgente etiqueta de “Música selecta para gente profunda” Pamplinas! Tampoco le vi mucha gracia al Dark Side of the Moon el álbum considerado por muchos la obra maestra de lo conceptual. Pamplinas, de nuevo. Para eso Tommy de The Who. Pero a pesar de toda la bilis soltada progresivamente con el género-banda-disco es imposible no rendirse ante Money, una canción de una cadencia casi funky merced del bajo y la batería pero donde la vedette sin duda es la intempestiva arremetida de David Gilmour con su viola. Ninguna versión en vivo es tan contundente como la de estudio así que a bajarse el tema (No recomiendo el disco entero por las razones arriba expuestas).

 

 

Puesto 4: Layla de Eric Clapton (Solo Man: ¿quién crees?)

Dejando de lado todo el morbo que tiene el tema por ser el primer movimiento de la estrategia de Clapton para quitarle la esposa a su amigo George Harrison (en el cielo, como los de Néctar)  Layla es la muestra eterna de lo que hizo grande al guitarrista inglés: su fidelidad (irónico) al Santísimo credo del Blues al momento de disparar notas en su Fender Stratocaster y aunque, en definitiva, el buen Eric tiene cientos de solos memorables me quedó con este porque… pues porque es el que más me gusta.

p.d.- La versión del Unplugged es estupenda, también.

  Puesto 3: Stairway to Heaven de Led Zeppelin (Solo Man:  Jimmy Page)

Estar dentro de una de las canciones de rock más grande de todos los tiempos le da ya puntos ganados a este Solo incluso antes de oírlo con especial atención. La principal virtud aquí es que Jimmy Page –quién desde un comienzo mostró que sus límites con la guitarra eran galácticos- economiza detalles en un Solo cuyo encanto es ser un puente sutil entre la delicadeza de la primera parte del tema y la lisérgica explosión del final. Claro, con Bonzo en la batería secundándote ¿quién no? únicamente Jimmy Page, hermano. Impresionante.

 

 

Puesto 2: Highway to Hell de AC/DC (Solo Man: Angus Young)

Mi canción de rock favorita y mi guitarrista favorito. Angus Young y su banda de alto voltaje representan para mí el punto perfecto entre virtuosismo y sentimiento (adjetivos muchas veces reñidos en el mundillo del rock) Secundado por un riff contundente, el pequeño Angus se desliza en el escenario sintetizando muchos años de rock and roll, Hard Rock, Metal y hasta Punk en dos minutos. Al verlo uno siente que ¡es cierto! Un buen solo de guitarra transforma hasta al más desgarbado en un Dios instantáneo.

 

 

 Puesto 1: Johnny B. Goode de Chuck Berry (Solo Man: ¡No va a ser!)

El mejor sólo de la historia porque, gracias a él, la guitarra pasó de ser un instrumento más a convertirse en la beldad dueña de todos los adjetivos grandilocuentes que luego adquirió dentro del rock and roll. Muchos han afirmado que no se puede ser rockero sino sabes tocar lo que el buen Chuck hacía mientras bailaba como pato en el escenario. Pueda que Elvis sea el Rey pero sin Johnny B. Goode y otros temas como éste, el rock and roll habría sido sólo una moda tan efímera como un burdo pedito.  Go Go, Go Johnny Go!!!

 

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Un disco Macanudo: Hombres G

Octubre 7, 2007 at 10:32 pm (Un disco Macanudo)

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 El primer álbum autotitulado de la banda madrileña es uno de los principales exponentes de lo que se conoce como La Movida (no la de Jeanet sino la española, para mayores señas aquí) y el primer grito de cuatro jóvenes que hacían de la música un pasatiempo tan poco saludable y encantador como fumarse un porrito, visitar un bar o conquistar chicas… para perderlas por un Mamón.

Y es que, si hay algo que le da grandeza a este álbum tan sencillito, es la capacidad de retratar –desde su lanzamiento y a través de los años- en diez canciones la esencia de una juventud-adolescente y sus contradictorios axiomas. Ahí están los arrebatos de orgullo ante una chica que nos deja (No lloraré), la pose de tímidos para enternecer a la culpable de nuestros más húmedos deseos (Dejad que las niñas se acerquen a mí) el  perder toda dignidad ante una mujer (vuelve a mí) y la promesa de sacarle la gran puta al imbécil que nos atrasó (ya tú sabes cuál canción)

“En esa época sólo hacíamos canciones para ligar” ha dicho David Summers, bajista y líder de los Hombres G acerca de este álbum; de seguro que muchas cayeron, maestro, pues las letras sencillas y las melodías pegajosas suenan tan familiares que resulta casi imposible no identificarse con una producción perfecta para regalarle, envueltita y con beso, a la chica que te afanas o para escuchar tomando una cerveza con tu pata del alma mientras despotricas bilis contra la $%·/%$$@ que te dejó.

Dos canciones escapan a esa sensación de espíritu adolescente (¿Cobain? ¡JA!)  que tiene el disco. Matar a Castro, un tema que Summers de seguro hizo como quien practica el onanismo: de un trascendental tirón. La canción –historia de una niña cubana que planea asesinar al barbón- motivó que muchas agrupaciones anti-castristas quisieran hacer de Hombres G su banda emblema. Por suerte los madrileños aclararon que el asunto era una joda para Tinelli y nada más. El otro tema es Lawrence de Arabia y nada más que decir excepto que estaba inspirado en la película de 1962 dirigida por David Lean . Ambos sirven para dar un respiro ante tanta palta amorosa… por un momento.

Tras esos  adorables lunarcitos el álbum cierra con No te puedo Besar, la mejor del disco, cantada por un baterista que siempre tuvo cara de pendejo pero que desnuda toda su sensibilidad en una canción que da ganas de vivirla una y otra vez en una tarde joven donde lo más importante era querer a alguien. De esas canciones que siempre suenan ciertas no importa el año que marque el calendario. Es cierto, sabiondo: el álbum cierra oficialmente con Sin Ti, una preciosa balada pero para éste, su Radiopostal amigo, es con el tema anterior donde el disco culmina con calificación redonda.

Un disco tan bueno como verla pasar y mirarla sin que se den cuenta, ni ella ni tus amigos de barrio, con los que compartes los primeros puchos en una noche donde a pesar de que tienes que acostarte temprano, el tiempo es genial. Canta con nosotros, baila, que no os de vergüenza…

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The Carpenters

Octubre 7, 2007 at 10:23 pm (Yo tambien se jugarme la boca)

Frágiles melodías para corazones en invierno. 

Tres décadas antes de que los White Stripes irrumpieran en escena, una pareja de hermanos -chico y chica- ya colocaban sus canciones en las listas de popularidad.  Pero a diferencia de los hermanos White, no había nada de controversial en Karen y Richard Carpenter, ni en su apariencia ni en sus canciones. Es por eso que durante muchos años mantuve oculto, incluso para mí mismo, el gusto por las cursis baladas sensibleras de The Carpenters. Por suerte, no hay roche que dure cien años y una tarde, viendo tele con mis sobrinos, me encontré con un documental sobre el dúo al cual me quedé pegado incluso después de que los adorables hijos de mi hermano me mandaran soberanamente al diablo por no hacerles caso.

Años después de haber escuchado a The Carpenters en un viejo casette me volvía a encontrar con temas como Rainy days and Mondays, Please mr. Postman o Top of the World. Gracias al cielo de las baladas, esta vez pude apreciar la oculta y delicada orfebrería tras la aparente facilidad de esas canciones.

Y es que la música del dúo siempre se sostuvo en dos elementos angulares: la destreza de Richard para crear arreglos sutiles guiados por las románticas escalas en su piano y la increíble voz de Karen -una de las pocas que logran conmover a éste, su radiopostal amigo- una voz que sabía mantener en calma evitando las subidas de tono y demás artilugios salvo cuando el giro le daba magia a la canción (algo que deberían aprender muchas, innecesariamente estridentes, pop stars de hoy)

 

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Pobre y bella Karen, trágico tu destino de ser anoréxica en una época en la cual dicha enfermedad era aún desconocida e intratable, de no haberte ido en el 83 de seguro Richard y tú aún podrían habernos regalado un par de frágiles melodías siempre necesarias hasta para el más agrio corazón. Melodías que hoy, sin querer queriendo, encuentran eco en artistas indies como Belle and Sebastián y otros que continúan con la humana, muy humana, costumbre de hacer canciones bonitas para inviernos tristes.

Canciones como Close to you, que para el radiopostal es la mejor balada pop de todos los tiempos o cuando menos el fondo perfecto para echarse a soñar, sufrir, vivir y morir por el recuerdo de alguna época donde le declarabas tu amor a alguien imaginariamente en tu cuarto antes de dormir, mientras el casette de The Carpenters seguía sonando a través de la noche.

 

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