En tiempos de baladas tan faltas de sentimiento con letras que son poco menos que la declaracion de amor del chancon de la clase (REIK??) es bueno recordar una de esas canciones que despiertan al masoquista que llevamos dentro. toma mientras!
No encontre la version original con el gran Germain de la Fuente (preguntenle a sus madres a ver qué dicen) pero bueno… se hace lo que se puede.
Había leído tanto sobre el Pet Sounds, la obra maestra de los Beach Boys que cuando por fin pude conseguirlo –en casette pirata nomás- demoré varios días en animarme a escucharlo. Muchas expectativas no cubiertas a la primera… ya para la tercera vez que sonaba era mi disco favorito.
Un poco de historia: Los beach Boys eran un grupo que, como tantos otros conjuntos gringos en los sesenta, intentaban emular el éxito de los beatles y lograr ser una banda que respondiera a la beatlemania. No lo lograron pero en cambio consiguieron en el camino un sonido que mezclaba a Bach con el surf y a los coros de iglesia con Chuck Berry.
Sin embargo para mediados de los sesenta su principal compositor Brian Wilson, cansado del ruido de las giras, decidió quedarse en un estudio de grabación en Estados Unidos mientras el resto viajaba a su primera gira por Europa. El resultado fue un puñado de canciones que grabó junto a otros músicos y que los chicos de la playa, a su regreso, tomaron con bastante recelo pues se alejaba al sonido surf que los había llevado al éxito.
Pero el disco se lanzó y aunque no tuvo la pegada de otros fue convirtiéndose con el tiempo en uno de los mejores de la música pop del siglo pasado. Es ya sabido que el Sargento Pimienta de los Beatles nació de la pica de McCartney ante las melodías de Brian Wilson y que la encuesta de
la Rolling Stone lo puso en segundo lugar de los mejores discos de la historia detrás justo de la obra maestra de los Beatles (aquí mi fanatismo por los de Liverpool no me ciega al pensar que Pet Sounds debe estar primero) Pero bueno, para historia hay miles de páginas donde encontrar hasta el proceso de grabación de cada canción del Pet Sounds.
Lo importante para mí es la tristeza que, paradójicamente, ha dado tantos buenos ratos a siempre variable estado de ánimo. Wouldn’t It Be Nice, el primer tema, es de las melodías más bonitas jamás hechas pero es solo un gancho para meternos en el mundo de penas de amor y nostalgia por otros tiempos que abunda en el disco. El resto de canciones son tristes, melancólicas, tanto que te hacen sentir que Brian Wilson, sin querer, también cantaba sobre tus paltas amorosas y existenciales. No importa si no entiendes ingles, los arreglos de cuerdas y esas voces tan perfectas (Sloop John B. tiene el mejor arreglo vocal de la historia, sí, más que Queen) harán que todo encaje a la perfección en poco más de media hora a borde de la lágrima. Para oírse entero y tirado en la cama. Al final una sonrisa después de tanta atmósfera azul.